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Tras la pista del Jinete del dragón

14 años después de la publicación del libro de más éxito de Cornelia, la aventura continúa.
¿Recordáis cómo comenzó todo?

Malas noticias

»¡Los hombres se están aproximando! ¿Te das cuenta de lo que significa, tú duende, tú excavador de hojarasca, comesetas, cabeza de cuartilla? ¡Están viniendo para aquííííííí!« De repente, se hizo un silencio sepulcral.

La gran ciudad
y el hombre pequeño

Entonces, salió reptando de entre las cajas un niño humano. Piel de azufre, asustada, dio un paso atrás. Cuando el niño se puso en pie, este era un buen pedazo más alto que ella. Incrédulo, se quedó pasmado mirando a la niña duende. Y entonces, vio al dragón.

La rata de barco

»Nadie sabe dónde está la orilla del cielo. Apenas existen algunos rumores sobre ella, nada más. Pero la montaña más alta del mundo es, sin duda, el Himalaya... aunque... para un dragón, encontrar una ruta de viaje segura hasta allí es una tarea difícil.«

Habla el profesor Barnabás Wiesengrund

»Una colega, la conocida Subaida Ghalib, se puso a buscar en aquel entonces, pero por desgracia, sin éxito. Aunque no hay nadie en el mundo que sepa más que ella acerca de dragones.« El profesor se quedó mirando a Lung. »Quizás deberíais visitarla. Estos días anda por Pakistán. Si queréis ir al Himalaya, os pilla de camino.«

»Porque ese genio sabe la respuesta a todas las preguntas del mundo.« »¿De cualquiera?«, preguntó Ben, incrédulo. Barnabas Wiesengrund afirmó con la cabeza. »Vuela junto a él y pregúntale dónde está la orilla del cielo. Os supone un desvío, pero creo que vale la pena. Hasta aquí. Tenéis que ir hasta la parte más sur de la península arábica.«

El barranco del genio

»¡Sigue al Indus y busca los dibujos de mis ojos! Amenazó Asif. Búscalos, entra en el palacio que cuelga en la montaña y destroza la luz de la luna en la cabeza del dragón de piedra. Entonces, veinte dedos te señalarán la orilla del cielo, y el oro pasará a tener menos valor que la plata.«

Burr-Burr-Tschan

»Sí, los dragones se esconden en su guarida«, dijo lentamente. »En una cueva maravillosa que está en las profundidades de la sierra montañosa denominada la orilla del cielo. Nosotros les cavamos esa cueva, nosotros, los Dubidai, los duendes de esta montaña.«

La orilla del cielo

Lung salió volando. Las nueve colinas blancas que conformaban la orilla del cielo brillaban en la lejanía como si la luz de las estrellas se le hubiese quedado pegada. El avión de la rata salió volando en la estela del dragón.

El valle era todavía más hermoso que en sus sueños. Lung se quedó mirando a la orilla del cielo, hacia abajo, hacia el mar de flores azules, cubierto de rocío de la luna, respirando el aroma que ascendía hasta él. Entonces, cerró los ojos y sintió la proximidad de los otros dragones.

Esta historia es para los que tienen el valor de proteger, y no de dominar; de amparar en vez de asaltar; de recibir en vez de destrozar.

La aventura continúa: Con Lung y Ben y todo el resto de personajes de El Jinete del dragón a los que le habéis tomado cariño. En esta ocasión, nos iremos a Noruega, India e Indonesia.