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Las Gallinas Locas

Una pandilla de verano, tan cálida y suave como las plumas de un polluelo ...

¿Sabías que Cornelia solía tener gallinas? Vivían en un establo y en el jardín junto a la casa de Cornelia en Hamburgo. Una de las gallinas se llamaba Felicity, otra Ginebra y otra: Insa. Exactamente, como la hermana pequeña de Cornelia (quien, por cierto, es la encargada de estas páginas en sus versiones inglesa y alemana) Se me permitió elegir una de esas bolitas de plumas recién salidas del cascarón y bautizarla. Con los huevos de las gallinas, el marido de Cornelia (DEP), Rolf, hacía tortitas por la noche. Con manzanas por encima, por ejemplo, o espolvoreándolas con azúcar. Por cierto, las tortitas era lo único que le salía bien a Cornelia... Porque eso de la cocina, durante mucho tiempo, se le ha dado mucho peor que lo de escribir. Pero hoy  realmente disfruta cocinando.

Las Gallinas Locas nacieron en un día de verano en el que Cornelia, con su entonces editor. Estaban sentados en el jardín cuando este le preguntó si no querría escribir un libro en el que no aparecieran ni hadas, ni fantasmas, ni piratas, ni nada de todo eso. Cornelia pensó que algo así tenía que ser aburrido de necesidad. Pero luego se sentó e inventó la popular pandilla de Die Wilde-Hühner (Las Gallinas Locas).

 

 

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