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Cornelia Funke Baumhaus

Casita en el árbol

Cornelia, cuando era niña, tenía un día mágico en el que acudía regularmente, junto a su padre, a la biblioteca pública de Dorsten para pedir prestada una montaña de nuevos libros. La biblioteca estaba construida sobre pilotes y tenía una escalera de caracol. A Cornelia, le parecía como una casa en el árbol. La antigua biblioteca todavía está en el mismo lugar y se ve desde la oficina del alcalde. Sin embargo, durante muchos años, allí ya no se podían encontrar tesoros, nada de Villa Kunterbunt (o quizás la conozcáis como Villa Villekulla),nada de grandes jefes apaches… sino la imprenta de la administración de la ciudad.

El equipo editorial del periódico Dorstener Zeitung estuvo reflexionando durante un buen tiempo sobre por qué precisamente Dorsten, la ciudad natal de Cornelia, no tenía nada que recordase este dato. En el resto de Alemania hay, por ejemplo, muchísimos colegios que llevan el nombre de Cornelia Funke… Así que, junto con el entonces alcalde de Dorsten, Lütkenhorst, desarrollaron la idea de volver a convertir la antigua biblioteca en una casa del árbol, con lectura y recitación de lecturas, eventos literarios y conferencias, etc. etc. etc.

En abril de 2008, el Alcalde Lütkenhorst se reunió con Cornelia en Los Ángeles para hablar con ella sobre el proyecto. Cuenta que estaba algo nervioso cuando se detuvo frente a la casa a la que llegó en un taxi, y que apenas se atrevió a tocar el timbre, y luego, sin más, va y aparece Cornelia, en persona, descalza, acompañada de su perrita Luna.

Cornelia estaba entusiasmada con la idea del proyecto. La antigua casa del árbol fue acondicionada y renovada. Luego se fundó una asociación de patrocinio. En el sitio web de la asociación siempre encontrarás los últimos eventos e información. Y tal vez en algún momento estarás sentado como Cornelia con un libro en una esquina y "te rasque el cuello el viejo árbol".

www.cornelia-funke-baumhaus.de