X

Ramiro Losada

Una aventura muy espacial

Imprimir cuento

Era un día muy aburrido, llovía . De pronto se me ocurrió una idea buenísima. Me fui al garage y me fabriqué una nave espacial con un rollo de papel, una botella de gaseosa y un aerosol plateado que me compró mi mamá. Esa tarde vinieron unos amigos a mi casa y jugamos sin parar, hasta que la nave se nos fue al terreno de al lado. Como yo estaba muy triste le pedí a mi papá que me construya una de verdad. Así lo hizo. Era hermosa, brillante y muy grande. Abrí la puerta principal de la nave y nos metimos dentro de ella con mis amigos y mi hermano . Nos sentamos en unos asientos de goma, nos pusimos el cinturón de seguridad y comenzamos a tocar todos los botones, y cuando sentimos una explosión, la nave empezó a funcionar . No podíamos creer lo que nos estaba pasando. ¡ Era una sensación maravillosa! Al mirar por la ventana nos dimos cuenta que ya no veíamos ni casas ni gente. Estábamos volando por el espacio, muy lejos del continente. Empezamos a ver estrellas grandes y pequeñas por todos lados, una luna enorme y planetas multicolores. Nos asustamos muchísimo y no sabíamos como volver. De pronto empezó a sonar una alarma pero no era de la nave, era el despertador que me avisaba que debía levantarme para ir al colegio. Me alegró mucho saber que todo fue un simple sueño que me divirtió muchísimo.

3 comentarios

Melany el 18 junio, 2015

Deberias hacerlo con dibujos :3

Lorena el 28 diciembre, 2013

chulo. De verdad.

Marta el 24 noviembre, 2013

Qué lindo.