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sábado, 10 septiembre, 2016

En casa, en "la selva"

Cada dos años,  Mecklenburg-Vorpommern entrega el premio de literatura ecológica NUP. En 2015, Cornelia se llevó este premio y, después del discurso, visitó el parque, del que quedó tan entusiasmada, que dijo que había que ir personalmete a verlo y a conocer a la gente que lo cuida. Incluso se puede pasar la noche allí, entre lobos.

 

Foto: Michael Orth

Por la noche, a eso de las nueve, paró, por fin, de llover. Fuera, delante de la cueva, las llamas ascienden, lentamente, devorando la leña seca de los grandes recipientes de hierro. Cuando el fuego arde, su resplandor apenas se extiende unos metros hacia el bosque. Detrás, entre los árboles, todo está oscuro.

Die Trapperhütte (Foto: Michael Orth)"Si queréis, podéis encender un fuego", les había dicho Klaus Tuscher, el director del NUP Güstrow, mientras dejaba troncos, cerillas y prendedores.

El fuego ayuda un poco contra el frío de la noche. Sin embargo, más tarde, no servirá ya de nada. En la cabaña del parque salvaje, todavía no hay ninguna estufa. Hay una mesa tosca de madera, en las paredes unas cuantas cornamentas, una litera hecha allí mismo, preparada con esterillas y sacos de paja. Se tiene la impresión de ser un colocatrampas auténtico. Solos, en algún lugar del bosque. Aunque no tan solos...

Die Trapperhütte (Foto: Michael Orth)Después de que hubiera oscurecido, no pasó mucho tiempo hasta que se vislumbró algo entre los primeros resplandores del fuego. Estaba claro lo que pretendían... ver quién estaba ahí, comprobar que no hubiese ningún peligro o tantear a ver si no habría posibilidad de cazar alguna presa. Respuesta negativa en ambos casos, y es que hay una valla entra la cabaña y ellos.

Nena y Nevin, Acon, Nodin, Peter, Lucie y Naja. Así se llaman los lobos del parque salvaje de Güstrow. La cabaña de los tramperos está situada en el medio del recinto de 40 000 kilómetros cuadrados en el que vive la manada a la que Klaus, el director del parque, tanto cariño le tiene.

 

Einer der Wölfe schaut, was da los ist an der Hütte (Foto: Michael Orth)"Se parecen mucho a nosotros, los humanos (familia, sentimientos, inteligencia, cohesión entre ellos etc.) pero se diferencian de ellos claramente en que no tienen extraños comportamientos como, por ejemplo, mobbing entre ellos. El lenguaje de los lobos es claro y directo. En el centro está su manada. Tienen cuidado de su entorno, aun siendo depredadores. Nosotros deberíamos aprender de ellos."

Durante el día, los lobos se habían mantenido a una distancia prudente. Desde los caminos de madera, a dos o tres metros de altura, que conducen a través del territorio, no se vio apenas a ninguno hasta bien entrada la noche.

Foto: Michael OrthUno apareció entre los árboles, olisqueó en el aire y miró a su alrededor, y en cuanto desapareció este, surgió otro de entre la oscuridad. "Es así como los lobos se hacen una imagen de lo que pasa. Envían por delante a uno de ellos. A un explorador, por decirlo de algún modo", cuenta Reinhard Jänsch, educador ambiental del NUP. Reinhard lleva algo consigo ante lo que los lobos no pueden resistirse. Pueden olerlo, por muy empaquetado que esté... es la carne que les ha traído. Cuando la saca de la bolsa, no pasan ni unos segundos hasta que aparezcan todos allí. 

 

Pero los lobos se echan hacia la presa traída por rainer. Rápido, sin vacilar, pero sin dejar de mantenerse alerta y con mucho cuidado, con las orejas pendientes de cualquier ruido que indique peligro de perder su comida.

Foto: Michael Orth

Esa imagen es la última que se tiene desde la cabaña, por la noche: los lobos están ahí, aunque no los veas. Más tarde, se pueden oír. Son ruidos a salvaje. De difícil descripción.
Y difícil de entenderlo. Sin embargo, el mensaje es claro: este es nuestro espacio, xy hectáreas del parque en las que viven los lobos siguiendo las normas de la naturaleza.

Los aullidos naturales ya hace mucho que han dejado de molestar a Fred y a Frode. No les molesta tampoco cuando, por la mañama, llega Petra con la escoba a su habitación. "¡Buenos días, chicos!" Se quedan acostados, uno muy pegado al otro. Este bosteza, el otro ronca un poco. 

Die Bärenbrüder Fred und Frode (Foto: Michael Orth)Parece tan gracioso y pacífico, que a uno se le podría ocurrir echarse a su lado... pero no sería muy inteligente probarlo.

Petra ha criado ella misma a Fred y Frode y sabe que, por muy cercano que sientas a un animal, hay que mantener las distancias. 
Tierpflegerin Petra Koppe (Foto: Michael Orth)
"Es extraño que dos osos adultos estén tan cerca uno del otro. Pero estos dos sí, a estos les gusta." Tanto como las manzanas y la anguila para desayunar. Petra se lo echa con un cubo después de que los dos hayan levantado de la paja sus tremendos traseros y hayan salido afuera trotando.

Josefine Vater und ihre Schützlinge (Foto: Michael Orth)

Mientras que Fred y Frode devoran las manzanas y las anguilas, también toca desayuno donde los peces.Viven repartidos en varios acuarios y en el paisaje de arroyos recreadosque se extiende a través del centro de formación ecológica del parque. La bióloga Josefine vater le está dando de comer a las truchas arcoiris.

 

 

 

 


En abril de 2016 nacieron cinco lobos más en el parque: Angelika, Liane, Petra, Reinhard y Klaus.

 

Foto: Michael Orth  Foto: Michael Orth  Foto: Michael Orth

Ein Luchs in der Raubtier-WG (Foto: Michael Orth)  Foto: Michael Orth  Foto: Michael Orth

Foto: Michael Orth  Foto: Michael Orth  Eine "Harry-Potter-Eule" (Foto: Michael Orth)

Foto: Michael Orth  Foto: Michael Orth  Foto: Michael Orth

Eine Rotfeder (Foto: Michael Orth)  Foto: Michael Orth  Foto: Michael Orth

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