Anne Zaghow Illustratorin aus Oldenburg

Foto: Michael Orth

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Anne nació en Oldenburg y creció en un pequeño pueblo de Schleswig-Holstein. Realmente, sigue siendo muy de campo, incluso ahora, que vive en una gran ciudad como Hamburgo y estudia en la HAW. El sueño de Anne sería vivir y trabajar con otros como ella (gente con currículums complicados) en cualquier lugar del mundo...

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¿Cómo llegaste al mundo del arte?

Hasta donde puedo recordar, siempre he disfrutado dibujando y pintando. De niña podía pasarme horas y horas con el lápiz y el papel y sumergirme completamente en mi mundo. Todavía puedo oler la cubierta de tela roja que extenía sobre nuestra mesa de comedor para pintar y la cesta con miles de lápices de colores que finalmente se esparcían por toda la mesa.

Dibujar y pintar siempre ha sido mi forma de reaccionar a las impresiones de mi entorno o de transmitir pensamientos e ideas al mundo exterior. Especialmente cuando era adolescente, las imágenes se convirtieron en un lenguaje con el que podía expresar todo lo que no podía era capaz de hacer con palabras.

Después de acabar el bachillerato, estudié Historia del arte. Cuando me gradúe, surgió la pregunta de si podría continuar en el camino que comencé con mis estudios o si debía tomar un nuevo camino y responder a mi necesidad de trabajar artísticamente.

Me decidí por esto último: reuní todo mi coraje, solicité la entrada en la HAW de Hamburgo para el curso de ilustración y fui aceptada.

Me gusta pintar como en la vieja escuela. Uso diferentes medios de dibujo y diversos papeles y me gusta alternar entre procesos artísticos (de pensamiento) y trabajos manuales. Mis lugares favoritos son los talleres xilografía y grabado de la universidad.

Foto: Michael Orth

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¿Cómo llegaste a participar en el programa de Cornelia 'Artist in Residence'?

Al igual que Inga, Sara y Miró, supe de un concurso que se había organizado entre la editorial Dressler y el curso de Ilustración de mi universidad. Teníamos que elaborar una ilustración para cada uno de los tres textos proporcionados por el editor. No hubo requisitos ni restricciones.

Elegí un extracto de texto, el comienzo de la serie "Reckless". La descripción de Fuchs atrapada en la trampa me conmovió mucho. Me impresionó especialmente cómo el lenguaje logra expresar la compleja condición del animal (dolor físico, miedo y coraje) en tan pocas palabras y hacerlo coprensible para mí como lectora. Quería tratar de encontrar una imagen que visualizara al animal, la raposa y su fuerza. Para mí supuso un gran desafío: quería encontrar una manera de implementar un sentimiento utilizando medios gráficos y hacer que algo que no era visible fuera visible.

Antes de eso había trabajado casi exclusivamente en collages abstractos y en el libro como objeto, más libre que las obras ilustradas. Para este proyecto, por otro lado, pensé en un motivo específico desde el principio. No había trabajado así durante mucho tiempo. Estaba tan feliz que terminé siendo una de las que podrían visitar a Cornelia en su granja.

Foto: Michael Orth

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¿Cómo ha sido tu experiencia en la granja de Malibú?

Visitar la granja fue una experiencia maravillosa. Supuso una inmersión en un mundo completamente nuevo en el que inmediatamente me sentí bienvenida. Vivía y trabajaba en un granero reconvertido en taller, rodeado por la imponente vegetación de la granja. Durante el día todavía hacía calor, a pesar de que era octubre, y podía dejar la puerta abierta y oír las diferentes voces y sonidos naturales que me acompañaban durante todo el día.

Un camino que sale del tronco de un gran eucalipto conecta el granero con el edificio principal. Me gustaba mucho tomar ese camino, todavía perfumado por el calor. Me fascinaron los colores, las formas y las líneas de la naturaleza, su cambio durante el día y la maraña de plantas. Pasé mucho tiempo caminando por el enorme jardín. A veces, los alrededores parecían tragarme, y luego, dependiendo del punto de vista, se abrían varias vistas panorámicas. Cada lugar tenía su propia dinámica, fuerza y ​​carisma.

Durante mi estancia, trabajé en una serie de grabados en linóleo que juegan con diferentes formas de plantas. Además, tomé innumerables fotos de varias formas y estructuras de plantas y creé papeles de colores y un cuaderno de bocetos a modo de "archivo de colores".

Fue un tiempo muy productivo. La granja exhalaba una calma concentrada y poderosa; Para mí el ambiente de trabajo más maravilloso. Podría trabajar sin cesar; las horas simplemente pasaban, aunque el tiempo realmente no importaba. A menudo echo en falta ese poder estar sola conmigo misma, mi trabajo y mis pensamientos.

Foto: Michael Orth

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¿Qué experiencias te has llevado para casa?

Además del archivo de "Formas / Estructuras / Colores" que me pude llevar a Hamburgo en mi maleta, recordaré particularmente los encuentros con Cornelia y los otros artistas que estaban en la granja, y con Angie y María. Fue emocionante experimentar ese sentido de comunidad con personas que acabas de conocer. La granja es un lugar increíblemente animado y abierto.

Fue agradable reunirse por las mañanas y las tardes o durante los descansos de trabajo para tomar un café, cocinar, comer y hablar de todo. Y para saber un poco del trabajo de los demás, sus cuestiones y las cosas que les interesan y aprender cosas nuevas de ellos.

Las conversaciones me ayudaron a verme a mí misma desde un punto de vista diferente y a cuestionarme menos y verme de forma más amable.

El tiempo en la granja ha despertado algo nuevo en mí, ha comenzado un cambio, que aún no puedo entender o nombrar, pero que percibo realmente.

Foto: Michael Orth

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