Dara Shetty Escritora y periodista de Innsbruck, Austria

Dara ha estudiado Filología Inglesa y Americana, así como formación docente. Actualmente vive en Viena. Además de realizar unas prácticas en el ámbito de la comunicación en la Unión Europea, está escribiendo su primer libro, una novela de iniciación sobre el duelo, la amistad y la soledad.

A Dara le encantan los perros, los días de lluvia, la vida acogedora (mejor todo a la vez) y la fotografía.

Instagram Website

¿Qué te llevó al arte / a tu trabajo?

No sabría decirlo con precisión. La escritura se fue instalando en mí poco a poco y terminó por quedarse. Seguramente influyeron todos aquellos libros que devoré en mi infancia y adolescencia. Siempre me fascinó cómo las autoras y los autores son capaces de levantar mundos enteros a partir de las palabras: quise aprender a hacer lo mismo. Esa atracción no ha cambiado. Recuerdo, por ejemplo, la impresión que me causó "Vom Ende der Einsamkeit" (La desaparición de la infacia) de Benedict Wells: al terminarlo, deseaba con todas mis fuerzas encontrar en mí una fuerza verbal semejante y conmover con las palabras de la misma manera. En realidad, llegar al arte no fue lo más difícil; permanecer en él exige bastante más paciencia. Sin embargo, no conozco una satisfacción mayor que la de, tras horas de trabajo y de correcciones, ver al fin en la página el texto tal como lo había imaginado desde hacía tiempo en mi mente.

¿Cómo surgió la posibilidad de participar en el programa “Artistas en Residencia” de Cornelia?

Poder participar en el proyecto Artist in Residence fue, en cierto modo, fruto de una cadena de casualidades. Para una revista buscaba a alguien a quien entrevistar en torno al tema del “espíritu libre”, y enseguida pensé en Cornelia, cuyos libros habían marcado mi infancia. Al concluir la entrevista, fue ella misma quien me invitó a Fraggina. La noticia me llenó de alegría y, al mismo tiempo, me puso muy nerviosa.

¿Cómo fue tu estancia en Volterra? ¿Encontraste allí una forma de inspiración?

Fue una experiencia inolvidable. No solo recogí materiales e ideas para futuras historias, sino que encontré también una comunidad artística excepcional. El lugar transmite una calma profunda que se contagia de inmediato. De pronto, la escritura se volvió más ligera, las palabras acudían casi solas. Creo que, en una atmósfera tan creativa como la de Fraggina, rodeada de la naturaleza toscana, resulta imposible no sentirse inspirada.

¿Qué te llevaste contigo al volver a casa?

La lista es larga. En primer lugar, una suma de recuerdos: del sitio, de la naturaleza, de las vivencias y de la escritura compartida. Además, me llevo conmigo a personas extraordinarias, que son no solo artistas admirables, sino también amigos verdaderos. Y guardo un objeto pequeño, pero significativo: en una librería de Volterra compré un marcapáginas ilustrado con los característicos cipreses toscanos. Cuando ahora leo en casa y lo coloco entre las páginas, siento que la memoria de la Toscana me acompaña siempre.

"Fragginas stille Wächter"

"Heimweh"

"Nebelgrauen"